¿Cómo proteger el cabello infantil en playa y piscina?

El cabello de los niños necesita cuidados especiales durante el verano. La playa, la piscina, el sol, el cloro, la sal y los lavados frecuentes pueden dejarlo más seco, enredado y difícil de peinar. En algunos casos, el cuero cabelludo también puede sensibilizarse, sobre todo si pasan muchas horas al aire libre.

Cuidar el cabello infantil no tiene que ser complicado. Lo importante es crear hábitos sencillos, utilizar productos suaves y evitar tirones o rutinas agresivas.

Antes de ir a la playa o piscina

Un gesto muy útil es mojar el cabello con agua dulce antes de entrar al mar o a la piscina. Cuando el pelo ya está húmedo, absorbe menos sal y menos cloro. Es una medida sencilla que puede ayudar mucho, especialmente en cabellos largos, rizados, rubios o con tendencia a enredarse.

También es recomendable proteger el cuero cabelludo del sol con gorra, sombrero o pañuelo. En los niños, la raya del pelo y las zonas más expuestas pueden quemarse con facilidad, por eso la protección física es fundamental.

Si el cabello es largo, lo mejor es recogerlo de forma suave. Una trenza floja, una coleta baja o un moño sin tensión pueden evitar muchos enredos. Conviene evitar gomas muy finas o apretadas, ya que pueden partir el cabello, sobre todo cuando está mojado.

Después del baño

Después de la playa o la piscina, es importante aclarar el pelo con agua dulce cuanto antes. No hace falta hacer un lavado completo cada vez, pero sí retirar restos de cloro, sal, arena o sudor para evitar que el cabello se reseque más.

Al llegar a casa, lo ideal es usar un champú infantil suave, respetuoso con el cuero cabelludo. No conviene abusar de productos muy perfumados o fórmulas agresivas. El cabello infantil suele necesitar limpieza delicada y un cuidado fácil de aclarar.

Si el pelo se enreda mucho, se puede aplicar un acondicionador ligero o un producto desenredante adecuado. En cabellos rizados o largos, este paso ayuda a evitar tirones y roturas.

Cómo desenredar sin tirones

Para evitar molestias, recomendamos empezar siempre por las puntas y subir poco a poco. Un peine de púas anchas o un cepillo adecuado puede hacer que el proceso sea mucho más cómodo.

No es recomendable tirar desde la raíz ni desenredar con prisa. Si hay muchos nudos, es mejor aplicar un poco de producto desenredante y separar el cabello por zonas.

También conviene evitar frotar fuerte con la toalla. Es mejor retirar el exceso de agua presionando suavemente para no crear más enredos.

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